Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.
HEBREOS 12.1
Puedo recordar cuando llegué al punto en el que supe que mi vida estaba fuera de control. SabÃa que habÃa muchas cosas que tenÃa que cambiar. Pero no querÃa alterar demasiado mi estilo de vida.
Asà que busqué maneras de obtener algo de ayuda sin tener que hacer cambios drásticos.
La verdad es que no necesitaba apiñar algo más en mi agitada vida.
Lo que necesitaba era algo para reemplazar todo el dolor en medio del proceso. Necesitaba soltar mi vida antigua y entregársela a Dios. Finalmente lo hice, y hoy, veinte años más tarde, no puedo imaginar por qué me tomó tanto tiempo hacer algo tan bueno, verdadero y maravilloso.
Una carrera empieza con un solo paso, y asà también empieza la recuperación. La única manera de correr con perseverancia es tomándonos de la mano de Dios y permitiéndole que nos dirija. El cambio verdadero solo llega cuando morimos a nosotros mismos y le permitimos a Cristo marcar el paso.
ORACIÓN
Dios Padre, gracias por hacerte cargo de mis lÃos y ayudarme a correr mi carrera con confianza. Tú eres responsable por todo lo que soy y por lo que anhelo ser. En el nombre de Jesús. Amén.
Publicar un comentario